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Domingo 27 de enero de 2019
3ºOrdinario
Ángela Mérici (1540)

Pulse en cualquier punto del recuadro para ver los textos.
Nehemías 8,2-6.8-10:
Leían el libro de la Ley
Salmo 18: Tus palabras, Señor, son espíritu y Vida
1 Corintios 12,12-30: Ustedes son el cuerpo de Cristo
Lucas 1,1-4; 4,14-21: Hoy se cumple esta escritura
 

Nehemías 8, 2-4a. 5-6. 8-10

Leían el libro de la Ley, explicando el sentido

En aquellos días, el sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era mediados del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley.

Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -pues se hallaba en un puesto elevado- y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: "Amén, amén."

Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra.

Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: "Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis."

Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley. Y añadieron: "Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza."

Salmo responsorial: 18

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R.

Que te agraden las palabras de mi boca, y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, Señor, roca mía, redentor mío. R.

1Corintios 12, 12-30

Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro

Hermanos: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.

Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

El cuerpo tiene muchos miembros, no uno sólo.

Si el pie dijera: "No soy mano, luego no formo parte del cuerpo", ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el oído dijera: "No soy ojo, luego no formo parte del cuerpo", ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría? Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería? Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso.

Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo.

El ojo no puede decir a la mano: "No te necesito"; y la cabeza no puede decir a los pies: "No os necesito." Más aún, los miembros que parecen mas débiles son más necesarios. Los que nos parecen despreciables, los apreciamos más. Los menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes no lo necesitan.

Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los que menos valían.

Así, no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros.

Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan.

Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro.

Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas.

¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?

Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

Hoy se cumple esta Escritura

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendio por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.

Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.

Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista.

Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.”

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oir.”

 

En el libro de Nehemías se nos cuenta de una lectura pública y solemne del libro de la ley de Dios, el que nosotros los cristianos llamamos Pentateuco y en cambio los judíos designan como "Toráh", Ley. Estamos a finales del siglo V AC, los judíos hace pocos años que han regresado del destierro en Babilonia y a duras penas han logrado reconstruir el templo, las murallas de la ciudad, sus propias casas. Les hace falta urgentemente una norma de vida, una especie de "constitución" por medio de la cual puedan regirse en todos las aspectos de la vida personal, social y religiosa. Esdras, un líder carismático, respetado por todos y considerado levita y escriba, es decir, sacerdote y maestro, les da esa ley, esa constitución que necesitan, proclamando solemnemente, ante todo el pueblo reunido, la santa Ley de Dios. Ya vimos como respondió la gente: comprometiéndose a cumplirla y guardarla, llorando sus infidelidades y, a instancias de sus líderes, celebrando una fiesta nacional: la fiesta de la promulgación de la Ley divina. Desde ese remoto día, quinientos años antes de Jesucristo, hasta hoy, los judíos ordenan sus vidas según los mandatos de la Toráh o Pentateuco.

El texto de Lc 4, 14ss era un texto sin relevancia en la vida práctica de la comunidad cristiana hasta hace sólo 50 años, un texto olvidado, como tantos otros que hoy nos parecen fundamentales. Fue la teología latinoamericana la que puso de relieve este texto como capital. Lucas lo pone al inicio de la vida pública de Jesús. Puede que no corresponda a algo que aconteciera realmente al principio (Juan, de hecho, pone otros pasajes como comienzo de su evangelio), pero lo fue en su significación. O sea, tal vez no ocurrieron las cosas así (y no es posible saberlo históricamente), pero Lucas tiene razón cuando sitúa esta escena en su evangelio como un inicio programático que contiene ya, en germen, simbólicamente, toda su misión.

Jesús, sin duda, tuvo que interpretar muchas veces su propia vida con estos textos proféticos de Isaías. Parece obvio que Jesús vio su vida como el cumplimiento, como la prolongación de aquel anuncio profético de la “Buena Noticia para los pobres”. La misión de Jesús es el anuncio de la Buena Noticia de la Liberación. La "ev-angelización" ("eu-angelo" = buena noticia) no es más que una forma de la liberación, la "liberación por la palabra".

Las aplicaciones son muchas, y bastante directas:

-La misión cristiana hoy, continuando la misión de Jesús, tiene que ser... eso mismo, o sea: "continuación de la misión de Jesús", en sentido literal y directo. Ser cristiano, en efecto, será «vivir y luchar por la Causa de Jesús», sentirse llamado a proclamar la Buena Noticia de la Liberación, entendiéndolo en su literalidad más material también: la "Buena Noticia" tiene que ser «buena» y tiene que ser «noticia». No se puede sustituir semánticamente por el «catecismo» o la «doctrina». Jesús no vino a enseñar "la doctrina"; la "evangelización" de Jesús no fue una «catequesis eclesiástico-pastoral»...

-La misión de Jesús no puede pretender ser neutral, "de centro", "para todos sin distinción", no inclinada ni para los ricos ni para los pobres... como pretenden tantas veces quienes confunden la Iglesia con una especie de anticipo piadoso de la Cruz Roja... Lo peor que podría decirse del evangelio es que fuese neutral, que no se pronuncia, que no opta por los pobres... La peor ideología sería la que ideologiza el evangelio de Jesús diciendo que es neutro e indiferente a los problemas humanos, sociales, económicos y políticos, porque se referiría sólo a "lo espiritual"...

-Puede ser bueno recordar una vez más: Jesús está lejos de la beneficencia y del asistencialismo... No se trata de "hacer caridad" a los pobres, sino de inaugurar el orden nuevo integral, el único que permite hablar de una liberación real... Es importante caer en la cuenta de que muchas veces que se habla de opción “preferencial” por los pobres se está claramente en una mentalidad asistencial, muy alejada del espíritu de Lc 4, 14ss.

-La palabra evangelizadora, o es activa y práctica en la praxis de liberación, o es anti-evangelizadora. La palabra evangelizadora no es palabra de teoría abstracta. Es una palabra que hace referencia a la realidad y la confronta con el proyecto de Dios. "Evangelizar es liberar por la palabra" (Nolan). Una palabra que no entra en la historia, que no se pronuncia, que se mantiene por encima de ella o en las nubes, que no moviliza, no sacude, no provoca solidaridad (ni suscita enemigos)... no es heredera de la «pasión» del Hijo de Dios.

Algunos recursos para trabajar catequéticamente este evangelio y este tema:

- Albert NOLAN, dominico sudafricano, tiene unas páginas muy bellas sobre el texto de Lucas de hoy, en su libro ¿Quién es este hombre? Jesús antes del cristianismo, Sal Terrae 1981, capítulo 6 sobre "El Reino de Dios" (pág. 75-83 en nuestra edición). El libro puede recogerse en la Biblioteca de Koinonía: http://servicioskoinonia.org/biblioteca

- Los hermanos LÓPEZ VIGIL, en su obra Un tal Jesús dramatizan este texto de Lucas en su capítulo 22, resultando ser un buen material pastoral sobre el que montar una sesión de estudio bíblico. Los jóvenes pueden incluso representarlo teatralmente o como teatro leído. El "discurso" que los autores ponen noveladamente en boca de Jesús tiene una elaboración teológica muy fina. La interpretación que proponen al "Hoy se cumple esta Escritura" ("hoy nos ponemos en marcha") es muy sugerente. En su libro, del mismo título (Lógez Ediciones, Salamanca, 2ª ed. de 1984, pág. 153-160), ofrecen un bello y atinado comentario a este episodio en su capítulo 22. El audio, guión y el comentario pueden ser tomados también de la red, en https://radialistas.net/22-la-buena-noticia/

- La serie Otro Dios es posible, de los mismos autores, tiene un capítulo, el 26, titulado «¿El Reino en la tierra?», que puede ser trabajado en torno a este tema. Su texto y audio pueden ser recogidos en: https://radialistas.net/22-jesus-moreno/

 

Para la revisión de vida
Las palabras de Isaías que se aplicó Jesús no son sólo para un «Hijo de Dios», sino para todos los hijos e hijas de Dios... ¿Se cumplen en mí? ¿Me siento también yo «enviado a dar la Buena Noticia a los pobres»...? ¿Es mi vida una buena noticia para los pobres?

Para la reunión de grupo
- ¿Qué significa hoy anunciar la Buena Noticia de la liberación en un mundo donde los pobres son inmensas multitudes en los barrios periféricos de las grandes ciudades, un océano de pobreza en marea creciente, y están desanimados, desmovilizados, resignados, alienados, soñando diariamente con la vida burguesa que la telenovela les ofrece cada tarde-noche?

- ¿Qué pueden anunciar de utopía de esperanza (buena noticia para los pobres) quienes de hecho funcionan como si estuvieran convencidos de que estamos en el "final de la historia", o sea, de que el neoliberalismo no tiene alternativa, de que “no se puede hacer nada”, de que estamos en “el mejor de los mundos”, y que los problemas que hay son solamente "accidentales"? (Esto es lo que de hecho piensan -muchas veces sin habérselo confesado a sí mismos- muchos cristianos y muchos agentes de pastoral).

- Tomar el capítulo 22 citado de Un tal Jesús, escucharlo y comentarlo en reunión de grupo de estudio. Es un ejercicio excelente, no sólo para este domingo, sino para una buena catequesis sobre la Causa y la Misión de Jesús, y, por tanto, sobre la Misión y la Identidad cristiana.

Para la oración de los fieles
- Por todos los hombres y mujeres que todavía esperan la buena noticia de su liberación: para que haya también hoy profetas que se la anuncien, roguemos al Señor.

- Por todos los que, consciente o inconscientemente, piensan que la historia llegó a su final, porque creen que ya nada se puede conseguir realmente nuevo distinto de este (des)orden actual: para que el Evangelio les abra a la esperanza...

- Por todos los que sirven al pueblo de Dios con la palabra, los agentes de pastoral: predicadores, catequistas, educadores, escritores, teólogos, profesores: para que su palabra sea, como la de Jesús, comprometida y eficaz, encarnada y utópica...

- Para que llenos de entusiasmo nos decidamos con alegría a asumir nuestra misión de seguidores de Jesús, anunciadores de la Buena Noticia, constructores de un mundo de paz, de reconciliación universal y de esperanza...

- Por todos los que vivimos sin conflicto, para que nos preguntemos si ello puede obedecer a un incumplimiento de la misión de dar la Buena Noticia a los pobres...

Oración comunitaria
 *Oh Dios que en tantos pueblos y religiones has suscitado desde el principio de los tiempos, por obra de tu Espíritu, hombres y mujeres capaces de intuir tu amor liberador por los pobres, y que en Jesús nos has dado a nosotros el modelo perfecto; haz, te pedimos, que también nosotros "hoy", en nuestro día a día, demos cumplimiento al sueño de los profetas, sintiéndonos enviados a anunciar la Buena Noticia a los pobres y a todos los que necesitan convertirse a los pobres. Nosotros te lo pedimos inspirados por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.

*En esta página del Evangelio (Lc 4,14-21) en la que inspiradamente se reconoce ungido y enviado a dar su vida por la Causa del Amor-Justicia-Liberador, reconocemos nosotros un momento alto de la historia evolutiva del Cosmos, de la Vida, de la Humanidad, como el proceso de procesos que va configurando progresivamente el milagro originario, inimaginable, creador, desde la explosión original al ser humano actual. Esta conmoción que Jesús experimenta en la Sinagoga de Nazaret, como la irrupción de una revelación que lo arrebata y le hace descubrir la misión de su vida y de la vida del ser humano en términos de lucha y construcción de la Utopía del Reinado de Dios en la historia, es para nosotros también un hito decisivo del proceso de revelación del sentido de la Vida, de la historia y del Cosmos, momento que para nosotros sigue siendo punto de referencia fundamental, un momento álgido en el proceso encarnatorio-revelatorio de la Divinidad, de la Realidad misma. El Misterio ha ido así cobrando forma y presencia desde dentro del ser humano, encarnándose, condensándose álgidamente en Jesús de Nazaret. Como cristianos, somos personas que hemos quedado marcadas por esa experiencia espiritual de Jesús, experiencia que acogemos, interiorizamos, hacemos nuestra y contemplamos llenos de reverencia.